domingo, 27 de agosto de 2017

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Hace casi dos años, después de tanta visita al psicólogo me diagnosticaron Trastorno depresivo mayor, del grupo C de las depresiones clínicas. Yo no supe que este diagnostico iba a cambiar mi vida, porque yo al igual que mi madre pensamos que con un par de pastillas mágicas y sesiones con el psicólogo lo superaría.
Totalmente falso, posiblemente es algo con lo que lucharé toda mi vida, y todos los que padecemos de esta enfermedad lo sabemos, no es una gripe, es el cáncer del alma.
A ver, no quiero deprimir con lo que digo, se puede volver a encontrar la felicidad aún padeciendo depresión, pero es un proceso bastante largo, difícil y tormentoso.
Yo no he superado la depresión, sigo en esa batalla y me costó creerme que puedo ser mejor que esto. Decidí buscar mi mejora después de un intento de suicidio fallido y la auto-destrucción debida a la ansiedad.
Yo no escribo para dar consejos, ni dar alientos a nadie. Aún no entiendo porqué escribo esto, pero si alguien lo lee, que sepa que sé como se siente ese vacío y bloqueo mental permanente donde sólo se puede sentir melancolía y intentaré relatar el proceso o como funciona el cerebro de una persona depresiva.

Vale os voy a poner en antecedentes:
Por el 2011, yo era el adolescente común, pero ese año marcó un antes y un después en mi vida. Mi casa se incendió conmigo dentro, sobreviví pero mi sobrina Daniela de 8 meses de edad no, ella falleció. Todo fue macabro, el velorio, el entierro y ser testigo de ver a una madre perder a su nena y ver como moría en vida. Mi familia de dividió totalmente y me tocó aguantarme lo que sentía por ser la barra de apoyo de mi madre y hermana.
Dicen que lo material da igual, y a pesar de que lo perdí todo, no da igual, jode mucho, me jodió perder mi portatil, mi ipod, y simplemente quedarme con lo que llevaba puesto, que era un pijama barato del chino.

Hablemos de lo psicológico:
Después de todo eso, me obsesioné con ver vídeos de muertes en youtube, videos de desastres naturales, accidentes, atentados terroristas, suicidios en especial. Me obsesioné con la muerte y me dedicaba a sacarme fotos fingiendo que estaba muerto y recreaba en mi mente una posible escena de mi muerte.
Esas cosas me hacían sentir cosas, en momentos de insensibilidad de mi parte. Aveces me sentía tan frío y distante con el mundo real que acababa aislándome de todos. Entonces me vi solo y sin amigos, y una familia traumatizada.
Esa fue la segunda fase, la soledad. No es lo mismo la querer estar solo voluntariamente que estar solo obligadamente. Lo segundo es una mierda, la soledad se hacía tan dolorosa que podía sentirme culpable, autoestima por los suelos.
En mi cabeza quería socializar y olvidarme de los pensamientos oscuros, otra parte de mi cabeza no quería saber nada del mundo, y otra parte me odiaba a mi mismo y a todos por los pensamientos anteriores. ¿Un lío no? Pff, a mi me lo dirás.
Todo ellos me llevó a la auto lesión. Cuters, cuchillos, tijeras e incluso la parte puntiaguda del compás. Todo eso iba directo a mi piel y marcándome de por vida.
He de confesar que en momentos de estrés y ansiedad, inconscientemente me hago daño.
En fin, esos días fueron desastrosos, luego mis padres se fueron del país, dejándome más solo aún, con más heridas y una visión totalmente oscura del mundo que me rodeaba.

Después del diagnostico, uno año después entré en otra fase.
La peor de todas, en la que no eres tú, simplemente era agotador despertar por las mañanas y ver que nada ha cambiado, ver todo siempre triste y negro. Perder la esperanza de que algo pueda mejorar y vivir siempre en el pasado, como un bucle interminable.
Me senté en el suelo de mi habitación, ingerí como 4 tabletas de clonazepan, me puse los cascos a escuchar música y esperar que todo termine.
Antes de eso empecé a convulsionar y no me acuerdo nada más. La sobredosis es realmente desagradable, en el hospital estaban mis padres y 2 policías. Luego el lavado de estomago, ese día fue horrible, sobre todo ver a mi madre llorar. Yo la hice llorar. No entendí como pude ser tan egoísta, no quería acabar así conmigo ni con los demás, no iba a solucionar mis problemas, simplemente no iba a mejorar nunca más. Eso es el suicidio, el fin de la historia, fin de todo sin la posibilidad de luchar antes.

Conclusión: No os suicidéis! No al menos con sobredosis de Clonazepan, duele bastante.

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